Historia

Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé
Breve reseña sobre el origen de la devoción a la Virgen de los Milagros de Caacupé

Corría el año 1600, cuando los padres franciscanos llegaron a los alrededores de Tobatí, un pueblo del Paraguay, para evangelizar y difundir la imagen de la Inmaculada Concepción a los indígenas de la región .

Cierto día, un grupo de indios Mbayaes perseguía a un guaraní para darle muerte, tal vez porque pertenecía a otra tribu dominante en esa zonna o quizás porque este indiecito estaba convertido al cristianismo y pertenecía a la misión de los franciscanos que los Mbayaes temían como al diablo.

Completamente acorralado y desesperado por su suerte, se escondió para protegerse , detrás de un árbol . Fue en aquel momento que recordó a la Santísima Virgen a quien le prometió que, si lo libraba de sus enemigos, le haría una imagen de la madera de aquel árbol.

Los Mbayaes no lo encontraron y el indiecito , en cumplimiento de su promesa dedicó su vida a tallar dos estatuas, una más grande para la iglesia de Tobatí, la cual posiblemente fue destruida después , por tribus enemigas y otra mas pequeña para su devoción personal. Esta fue la del milagro.

En efecto, durante una gran inundación que desvastó la zona, se dice que el Padre Luis de Bolaños bendijo , en nombre de la Inmaculada Concepción , el descontrolado torrente y en ese momento las aguas retrocedieron quedando formada la laguna de Ypacaraí

Un indio llamado José, de la vecina población de Atira, que pasaba casualmente por allí, encontró en la orilla de la laguna , un maletín de cuero dentro del cual estaba intacta, la pequeña imagen de la Virgen . A esta imagen se la llamó entonces Virgen de los Milagros y, por decisión de los religiosos , quedó a cargo de José hasta que apareciera su dueño, lo que nunca ocurrió.
José se estableció en el valle donde se había producido el milagro y construyó un pequeño altar, que comenzó a ser visitado cada vez más, por devotos de la Inmaculada, hasta que en 1770 , se fundó la ciudad de Caacupé , que significa en guaraní “detrás del monte” y la Virgen pasó a ser la Patrona del Paraguay tomando el nombre de Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé.

En 1945 se inició la construcción del actual templo que congrega cada 8 de diciembre miles de peregrinos.

Historia del Templo de la actual Parroquia Nuestra Señora de Caacupé

Breve reseña desde su origen hasta la fecha

Antecedentes

La actual Parroquia de Nuestra Señora de Caacupé está ubicada en Av. Rivadavia 4879 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Este predio era en el Siglo XIX una de las tantas quintas , famosas de la época , que estaban frente a la muy conocida de los Lezica, actual Parque Rivadavia.

Pertenecíó a una reconocida familia británica, los Wanklin , afincados en Flores, y amigos de los Lezica y otros hombres de negocios con quienes estaban además muy vinculados comercialmente. Esta quinta pasó a ser ocupada por Julio Argentino Roca cuando fue Presidente de la Nación y en ella recibió a importantes personalidades del mundo , que visitaron el país

Pero sigamos con la historia.

La acción de las religiosas de la Santa Unión

El 22 de setiembre de 1882 desembarcaron en el puerto de Buenos Aires procedentes de Liverpool, las primeras religiosas de la Congregación de la Santa Unión de los Sagrados Corazones,congregación de origen francés, que había fundado el sacerdote Juan Bautista Debrabant y que desarrollaba su misión apostólica en diversos países de Europa . Una versión afirma que la hija del Brigadier Don Juan Manuel de Rosas , Manuelita, que residía en Inglaterra, pidió a la Superiora General de la Congregación que extendiera su acción evangelizadora a la Argentina, idea que fue bien recibida. ?

Otra versión sostiene que esta llegada se debió al pedido formal efectuado por varias damas de nuestra sociedad, entre ellas doña Albertina Martínez de Lamarca, doña Josefa Fernández de Martinez de Hoz y las familas de Diego de Alvear, de Lucas González, de Joaquin Cueto , de Félix Frías y otras. ?

Lo cierto es que el grupo, a cuyo frente estaba la Madre Imelda O´Donohe , secundada por las Madres Marie Juliette Dupont, Marie Liguori Conlan, Marie Imelda Tell y Agnes Lucie se instaló en Ramos Mejía. Ellas llegaron acompañadas por Miss Anges Bajnett, una exalumna que les servía de intérprete y que años más tarde , en 1932 , se convirtió en la Madre Eleonore , Superiora del Colegio de Caballito.
Desde su llegada al país y por espacio de un mes , la Madre IMELDA se ocupó de buscar una casa adecuada para el nuevo convento. Acompañada de la Sra. de Alvear visitaron en Buenos Aires muchas propiedades que, por una u otra razón, no satisfaccian sus expectativas.

El 25 de octubre encontraron, por fin , el lugar ideal en el barrio de Caballito, la Quinta Walfin, la cual por problemas legales estaba siendo subastada y por lo tanto no se podía alquilar.

Este inconveniente no hizo mella en el entusiasmo de la Madre Imelda quien de inmediato, escribió a sus Superiores en Dovai, Francia, pidiendo autorización para la compra de la quinta.

El 8 de diciembre , como un regalo de la Inmaculada, llegó el ansiado telegrama con estas palabras: ACHET WANKLIN (compren Wanklin).
El l0 de diciembre, las religiosas acompañadas por su abogado, el Dr. Emilio Lamarca , se dirigieron hasta una escríbanía de la Capital para llenar las formalidades de la adquisición y el día 12 los Señores Lezica y Lumb entregaron las llaves de la propiedad a la Madre Imelda.

Ese día se consolidó la base de la Congregación en la Argentina y comenzó a gestarse la idea del Colegio

En escasos dos meses , desde ese 10 de diciembre hasta el 16 de enero de 1883, las religiosas improvisaron el Colegio, muy elemental en sus comienzos, y prepararon, en una de sus salas de recibo , un altar provisorio donde por primera vez celebró la Santa Misa quien sería su capellán, el Padre Juan Nepomuceno Terrero, luego Obispo de La Plata.

A partir de esta primera misa , el Arzobispo de Buenos Aires, Monseñor ANEIROS, dio la autorizacion para que las religiosas tuvieran el Santisimo en la casa, lo que permitió la celebración diaria de la Misa .

El 1º de marzo de 1883, el Colegio comenzó sus cursos con sólo 35 alumnas pupilas y 7 externas, además de 10 varones que pasaron luego al Externado que se fundó en la calle Perú.

Siete meses más tarde, en esa precaria capilla, el Padre Terrero ofició la ceremonia de Primera Comunión de 5 niñas y luego Monseñor Aneiros les administró el Sacramento de la Confirmación .

Poco a poco, el internado se fue ampliando con la llegada de nuevas religiosas, tanto que al año siguiente , debieron agregar un nuevo piso, que fue destinado a sala de recreo, clases de dibujo y dormitorios

El 6 de mayo de 1885 se comenzó a edificar la primera capilla, la que, terminada el 15 de setiembre, fue bendecida por Monseñor Aneiros, asistido por los Padres Dillón y Terrero.

En abril de 1906, es decir, dos décadas después, esta capilla quedó chica para albergar al gran número de pupilas que habían ido ingresando al colegio, ya que las familias de Caballito supieron apreciar la calidad de la enseñanza que en este instituto se impartía . Entonces, la Madre Imelda pensó en la adquisición de un terreno vecino, al oeste del convento. Allí se levantaría otra capilla y se ampliaría la escuela gratuita.

Recibida una vez más la autorización de la Casa Madre, se concretó la compra y en agosto de 1906 se iniciaron los trabajos y en octubre Monseñor Espinosa,
colocó y bendijo la piedra fundacional .

El 31 de mayo de 1907, la Madre Imelda, partió hacia Tournai para asistir al Capítulo General de su Congregración. ¡Quién le iba a decir a esta vigorosa mujer, que había sido durante más de 20 años, fundadora y alma mater de esta obra tan importante, que no vería terminada la nueva capilla!, pero los designios de Dios son inescrutables y la Madre murió el 14 de junio a las 11,00 horas, a bordo del barco en el que viajaba acompañada de las Madres Eleonora y María Margarita. Sus restos mortales descansan en la sepultura de las religiosas de la Santa Unión en Southampton, pero su espíritu quedó en esta tierra como el ejemplo de una profunda virtud, unida a una gran inteligencia y una vasta cultura, condiciones eminentes para la Gloria de Dios y el bien de las almas.

Un año después, Monseñor Antonio Espinosa bendijo la nueva capilla, construcción de sobrio estilo romántico, que aún conserva, y que fue obra del prestigioso arquitecto Alejandro Christophersen, quien es también autor de importantísimos trabajos artísticos en nuestra ciudad, entre los años 1880 y 1920.

La expropiación

Con una mirada profética, el Padre Debrabant había anunciado a sus hijas: “Dias vendrán en que os quitarán vuestras casas y os robarán todo”. La predicción comenzó a cumplirse en Francia desde 1892. Sólo en ese año, la mitad de las escuelas de la congregación fueron cerradas; las religiosas, expulsadas, y la Casa Madre, vendida al mejor postor.

Pero este despojo sufrido en Francia se repitió después también aquí.

En efecto, en 1930, el gobierno del Gral. Agustín P. Justo decidió aprobar un proyecto por el que la Municipalidad de Buenos Aires debía estar instalada en el centro geográfico de la ciudad , es decir Caballito, y para ello se instalaría en el terreno que ocupaba el Colegio de la Santa Unión y la Capilla.

Tras muchos años de dilaciones, en 1937 se aprobó la Ley de Expropiación, la cesión de otros terrenos y la indemnización a la Congregación y finalmente el 11 de marzo de 1939, Monseñor Rocca celebró la última Misa expropiación y finalmente el 11 de marzo de 1939, Monseñor Rocca celebró la última misa. Se desafectó el templo del culto y al día siguiente la Congregación se trasladó a la calle Seguí 921, frente a Plaza Irlanda.

Desde entonces , separada del edificio del colegio, que pasó a usarse para otras actividades, la capilla quedó inactiva y abandonada a su suerte . Fue entonces utilizada como garage, depósito y otros destinos insólitos, quedando luego sumida en un abandono total. Aún hoy quedan los viejos pisos de madera machimbrada formando guardas e indicando con su dibujo el camino central hacia el altar. El piso del profundo presbiterio conserva las huellas donde estuvo ubicado el altar mayor y el comulgatorio.

El cielorraso presentaba innumerables boquetes, producto de años de filtraciones de agua de lluvia a través de las roturas del techo; incluso se llegó a deteriorar el piso de madera en correspondencia con las goteras. A estos lugares también los señalaban los agujeros.

Pero no terminaban aquí las penurias de la edificación. Además de haber sido despojada de la instalación eléctrica y todas las cañería de plomo se presentó también, casi como un capítulo aparte, el tema de las palomas. Cientos de estas, a través de los ventanales sin vidrios o con vidrios rotos y sin la protección de un alambrado, o por los gruesos boquetes y aberturas del techo, penetraron y anidaron sobre los capiteles y el entretecho. En este último espacio (ubicado entre el techo propiamente dicho y el cielorraso) un espeso manto de guano unido a la humedad proveniente de las filtraciones, hicieron estragos en importantes sectores del cielorraso.

Sede Parroquial y santuario

En este estado se encontraba el templo cuando, después de varios años y al no concretarse el proyecto original, el 7 de abril de 1983, el Municipio hizo entrega formal del templo al Episcopado y se le asignó la categoría de sede de una nueva Parroquia y Santuario bajo la advocación de Nuestra Sra. de Caacupé, Patrona de la hermana República del Paraguay . Esta significativa designación tuvo por finalidad promover la integración latinoamericana de devoción mariana.

El pueblo paraguayo, que venera a la milagrosa Virgen de Caacupé, su Patrona Nacional, recibió con profunda satisfacción y alegría la noticia de que en el barrio de Caballito de la ciudad de Buenos Aires, por disposicion expresa de su Arzobispo, se asignaba a un templo casi centenario, reconstruído sobre las ruinas de una vieja capilla, la categoria de sede de una Parroquia y Santuario bajo la advocacion de Nuestra Señora de los Milagros de Caacupe .

Para organizar todo lo relacionado con la nueva comunidad cristiana, la restauracion y el total equipamientoi integral del viejo templo y la proyeccion definitiva y total de este nuevo centro de irradiacion espiritual, fue designado Monseñor Alberto Petralito, quien con su amplia y aquilatada experiencia, su entusiasmo y capacidad de convocatoria logró nuclear a su lado un magnifico grupo de feligreses que compartian sus inquietudes, y que por amor a Dios y a su Santa Madre no escatimaron esfuerzos para lograr los objetivos señalados.

La Comuna anunció que repararía lo esencial del Templo , el que formaría parte de un cierto “complejo urbanístico” con una Escuela Municipal (el antiguo colegio de la Santa Unión) un Jardín de Infantes y Preescolar desmontables y la apertura de algunas calles.

Pero, como el tiempo transcurría y el Municipio se demoraba en cumplir lo prometido, finalmente, a principios de diciembre 1983, se le pidió a Mons.  Petralito que encarara su tarea sin más demoras.

El 18 de febrero de 1984, como fruto de la preocupación y el abnegado esfuerzo de los primeros feligreses que se acercaron para colaborar con el Párroco, se concretó la anhelada y solemne habilitación del Templo, presidida por su Eminencia el Cardenal Juan Carlos Aramburu, Arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Argentina.

Llegada de la imagen al templo

El 3 de junio de 1984, es una fecha trascendente y de profunda motivación religiosa para el barrio de Caballito, porque ese día llegó por primera vez a nuestro templo, radiante y majestuosa, la venerada imagen de Nuestra Señora de Caacupé, desde la hermana República de Paraguay.  La trajo personalmente Monseñor Felipe Santiago Benítez, presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya.

Con profunda religiosidad y fervorosa alegría, la imagen fue introducida en el templo y colocada junto al Altar Mayor.

Ya estaba ante nosotros y para siempre la Santa Madre de Dios bajo la advocación de Nuestra Señora de Caacupé.

"Arraigados en el evangelio, anunciamos y vivimos a Jesucristo"

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